Reiki y Meditación

Meditación, derivado del verbo meditar, viene del latino – "meditari" – y, según el diccionario, quiere decir "aplicar con atención el pensamiento a la consideración de una cosa" o "estudiar con atención la manera de conseguir una cosa o realizar un proyecto".

Es así como vemos nosotros, los occidentales, la meditación: concentrarnos en un pensamiento o un estado de ánimo, descartando cualquier otra reflexión con el objetivo de llegar a tener la mente "en blanco". Lo que quiere decir que se necesita un gran esfuerzo para conseguir un estado de "ausencia de pensamiento".

En la tradición oriental, meditar significa no hacer absolutamente nada (aún menos esforzarse "para no hacer nada"), para llegar a un estado de paz interior en el que la mente "ya no está".

Mientras que en Occidente hemos empezado a familiarizarnos con la meditación solo hace unos 25 años, en Oriente, la meditación ha sido desde siempre parte de la vida misma.

Si analizamos la palabra meditación observamos que contiene la raíz MEDI = curación, la misma raíz que en medicamento.

Los medicamentos actúan sobre el cuerpo físico, mientras que las técnicas alternativas (yo diría técnicas complementarias) como la sofrología, el rebirthing, el Reiki, etc., implican también una curación espiritual.

La meditación es una llave muy importante en el proceso de curación total, la curación que va hasta la causa de la enfermedad, no parándose en los síntomas.

Hay varias formas de meditar - Zen, transcendental, yoga, etc. – y lo importante es que cada uno encuentre su propia forma de hacerlo.

Por la meditación se pasa del nivel superficial de las palabras y se llega a una cierta relajación física, mental–emocional y espiritual para llegar a comunicar consigo mismo, con su "Yo" interior.

La meta es tomar consciencia de la parte divina que hay dentro de cada uno de nosotros y comunicar con ella.

Hay mucha gente que practica la meditación sin ser consciente de ello: cuando uno se concentra y reflexiona (en este caso reflexionar no es sinónimo de pensar) sobre una sola cosa a la vez, uno medita.

Las personas que tienen la costumbre de meditar antes de llegar a ser iniciadas en el Reiki, sienten casi instantáneamente la fuerza y la luz de esta energía en cuanto esta se activa en su cuerpo.

Meditar y darse un autotratamiento es algo que difícilmente se puede describir con palabras.

Hay otras personas que no conocían lo que era meditar antes del Reiki.

Por ejemplo yo, fiel a mis autotratamientos, al cabo de unas semanas después del primer grado, me di cuenta un día que ya no sentía mis manos, como si ya no las tuviera. La primera reacción fue el miedo: ¿qué me está pasando? Me explicaron que esto era el principio de la meditación.

Ahora, esto es algo automático, que se produce sin ningún esfuerzo, cada vez que me doy un autotratamiento.

Todos lo sabemos: el Reiki pasa por nuestro canal indiferentemente que meditemos o no.

Sin embargo, activando el Reiki después de unos 10 – 15 minutos de meditación, tenemos la gran ventaja de estar completamente relajados y de dejar esta energía pura y llena de Amor llegar a nuestros cuerpos sin ninguna interferencia producida por nuestros pensamientos que, por mucho que lo intentemos, son limitados.

Dándose los autotratamientos en estado de meditación es convertirse en puente entre la Tierra, el Universo y el Reiki.

Es el momento en el que ya no "hacemos", sino simplemente "somos".

Y es el momento en el que empiezan las maravillas.

DORINA