No nos queda nada tangible sobre los conocimientos de las civilizaciones prehistóricas, sobre sus métodos terapéuticos, aparte de observar a las pocas tribus que sobreviven en Australia o Amazonía, y que continúan practicando técnicas ancestrales de curación, haciendo intervenir la energía cósmica.
Se puede considerar que la primera aparición de estas técnicas de curación en una sociedad civilizada se sitúa en la India, hace 7000 años. La descripción del PRANA (fuente fundamental de la energía de vida) se encuentra en antiguos documentos escritos en Pali (lengua que precede al sánscrito).
En el año 3000 antes de JC, en China, aparece la noción del CHI (o KI). Distintos textos afirman que esta energía está presente en todos los niveles de la materia y en la misma época, aparecen también el YING y el YANG, noción bipolar cuyo equilibrio energético otorga la salud al ser humano.
El 500 antes de JC, sutras sánscritos mencionan la utilización de una energía que permite curar las enfermedades. Probablemente, es este arte terapéutico el que Mikao Usui descubrió más tarde y que será el Reiki de hoy.
Textos chinos hablan, en la misma época, de prácticas chamánicas de los pueblos del Norte (Tíbet y Siberia) que utilizan técnicas de curación por imposición de manos.
El Imperio Romano conocerá, gracias al desarrollo del Cristianismo, la curación mediante la energía divina transmitida por las manos. Aquí se trata del don del Espíritu Santo, transmitido a los apóstoles y a sus discípulos.
Hacía el año 1500, el alquimista suizo Paracelsius, define la energía llamada "Illiastra" que, según él, se establece entre el mundo exterior y el organismo vivo.
En el siglo 17, el filosofo Leibnitz, define los "Elementos esenciales" que son, en su opinión, centros de energía que contienen su propia fuente de funcionamiento. Piensa también en la posibilidad de una "Energía Divina".
En el siglo19, un médico alemán, Franz Mesmer, efectúa experiencias con la energía magnética, pensando que este "fluído" puede cargar los organismos vivos o los objetos y que se puede trabajar incluso a distancia. Realiza muchas y espectaculares curaciones.
Al final del siglo 19, la historia tradicional del Reiki nos dice que Mikao Usui, después de haber estudiado numerosos documentos y después de una revelación espiritual, redescubre el principio de la energía Reiki y establece sus reglas, reglas que seguimos todavía hoy.
Hacia 1910, Walter Kilner evidencia la existencia de varias capas del "aura humana" definiendo el fenómeno como una manifestación de la energía humana, que se modifica en cuanto el cuerpo empieza a enfermar.
Hacia 1940, un médico austríaco, W. Reich, presenta una psicoterapia que utiliza la energía presente en la naturaleza y que influye en el cuerpo humano. Llega a medir esta energía y la llama "Orgón".
También hacia 1940, un filosofo alemán, W. von Reichenbach, establece la noción de "Fuerza Odica" (del dios Odin de la mitología escandinava) y la compara a la energía de los campos magnéticos.
En 1950, L. J. Ravitz expone la idea de que el "mental", concibiendo los pensamientos, desencadena una energía que influye en el cuerpo físico, provocando un efecto psicosomático.
Hacia 1980, científicos americanos, como Barbara Brennan, definen el campo energético humano (CEH) y estudian en entornos hospitalarios la acción de la energía universal sobre el comportamiento emocional.
En 1990, el japonés H. Motoyama mide científicamente las diferencias en el potencial del KI en los meridianos de acupuntura y utiliza esta energía en el tratamiento de enfermedades.
Desde 1990, particularmente en los EEUU, una multitud de técnicas que utilizan la energía, entre las cuales está el Reiki, penetran en los entornos hospitalarios y son experimentados con éxito.
Este es en líneas generales el resumen de los intentos humanos de sobrepasar el secreto de las energías. Intentos inspirados por una intuición espiritual o por un deseo de rigor científico.
Para nosotros, que hemos elegido el Reiki, es importante recordar que nos encontramos inmersos en una larga y antigua tradición humana de las energías de curación.
Aportamos así nuestra contribución a la elevación del nivel de consciencia de la humanidad, difundiendo en el mundo una herramienta preciosa para el desarrollo personal.
Gérard Berrier, Maestro de Reiki