Los practicantes de Reiki saben que el Reiki nunca hace daño; por lo tanto respiramos aliviados; no podemos desarrollar una dependencia ya que el Reiki no es nocivo, no esclaviza.
Es verdad que el Reiki, esta energía maravillosa, nunca hace daño. Pero nosotros sí podemos hacernos daño si cada vez que hay un conflicto o tenemos que afrontar algo, nos escondemos en nuestro rincón detrás del Reiki.
El Reiki es una herramienta muy fuerte que está a nuestra disposición para apoyarnos cuando lo necesitamos. Nos va a ayudar a descubrir la verdadera causa del conflicto, sanarla y dejarla fuera de nuestras vidas. Los conflictos que tenemos en un momento dado son casi siempre reminiscencias de otros conflictos del pasado y estos a su vez, son ramificaciones de otros y así hasta que llegamos a la "raíz".
Las dependencias funcionan de la misma manera: nos hará falta descubrir "el conflicto raíz" de la dependencia para poder eliminarla.
Vivimos en un mundo material y la espiritualidad consiste en desarrollar nuestras propias capacidades, nuestra sabiduría y nuestra fuerza interior. Con la práctica del Reiki, el "trabajo" es más fácil. Pero no hay que olvidarse de vivir la vida, con todas sus alegrías y tristezas.
Las personas que se refugian, que se aíslan en un camino – espiritual o de otro tipo – de tal manera que se olvidan de todo lo demás, tienen todavía mucho por trabajar, ya que intentan llenar los "vacíos" con la espiritualidad.
Esto no es peligroso; solo que se puede convertir en una dependencia.
Dorina