Reiki - ¿ una dependencia ?

Cuando hace dos años alguien me preguntó si uno puede volverse dependiente de los tratamientos de Reiki, la pregunta me pareció "graciosa" y le contesté sonriendo: no lo sé, pero mejor dependiente de Reiki que de la droga.
Ahora me doy cuenta que, pensándolo bien, una dependencia sigue siendo una dependencia, un apego, aunque hay dependencias que son más peligrosas que otras.
Según los expertos, el problema de las dependencias es mucho mayor de lo que parece a simple vista. Parece ser que la mitad de los seres humanos son dependientes e incluso adictos a algo, y esto es independiente de la raza, nacionalidad, o religión.
Los psicólogos convencionales afirman que es muy difícil tratar las dependencias que pueden dañar, ya que son adicciones; queda todavía por ver si la persona nace adicta a algo o la necesidad de la adicción se desarrolla a lo largo de su vida.
Los científicos no se han puesto de acuerdo sobre la respuesta a esta pregunta. Cierto es que depende mucho de factores genéticos y factores psicológicos de la persona, de sus problemas de angustia e inseguridades.
La psicología de vanguardia va un paso por delante afirmando que el origen de cualquier dependencia está en la infancia. Esta teoría se basa en el hecho de que todos grabamos y almacenamos en nuestro subconsciente nuestras experiencias desde muy bebés, especialmente las experiencias traumáticas. Ya que cada persona es un mundo único, cada uno vive sus propias experiencias como traumáticas o no: lo que para uno es traumático, no es necesariamente traumático para otro.
Lo que casi todas las personas viven como experiencia traumática es la falta de atención afectiva durante la infancia y la escasez material. Eso no quiere decir que nuestros padres no nos amaron, simplemente que su manera de transmitir este amor no ha sido la más adecuada y el niño no percibió el amor. Y, en algún momento de la infancia, todos hemos sentido una forma de escasez material: "te acuerdas de la "bici" del escaparate que no podías tener, o de la muñeca que andaba, pero … ¡ Ahora no !, ¡ No nos podemos permitir ese gasto ! …"
Son estas carencias de la infancia las que nos "empujan" a compensar de una manera u otra lo que no hemos podido tener.
Hay varios tipos de dependencia: emocional (la mayoría son mujeres), material, del tabaco, alcohol, drogas, juego, trabajo, comida, TV, nuevas religiones, …
Un día encontramos un camino que nos lleva al desarrollo personal, al conocimiento y a la espiritualidad; y a partir de ese día empezamos a vivir dependientes de una técnica u otra.
Los practicantes de Reiki saben que el Reiki nunca hace daño; por lo tanto respiramos aliviados; no podemos desarrollar una dependencia ya que el Reiki no es nocivo, no esclaviza.

Es verdad que el Reiki, esta energía maravillosa, nunca hace daño. Pero nosotros sí podemos hacernos daño si cada vez que hay un conflicto o tenemos que afrontar algo, nos escondemos en nuestro rincón detrás del Reiki.

El Reiki es una herramienta muy fuerte que está a nuestra disposición para apoyarnos cuando lo necesitamos. Nos va a ayudar a descubrir la verdadera causa del conflicto, sanarla y dejarla fuera de nuestras vidas. Los conflictos que tenemos en un momento dado son casi siempre reminiscencias de otros conflictos del pasado y estos a su vez, son ramificaciones de otros y así hasta que llegamos a la "raíz".
Las dependencias funcionan de la misma manera: nos hará falta descubrir "el conflicto raíz" de la dependencia para poder eliminarla.
Vivimos en un mundo material y la espiritualidad consiste en desarrollar nuestras propias capacidades, nuestra sabiduría y nuestra fuerza interior. Con la práctica del Reiki, el "trabajo" es más fácil. Pero no hay que olvidarse de vivir la vida, con todas sus alegrías y tristezas.
Las personas que se refugian, que se aíslan en un camino – espiritual o de otro tipo – de tal manera que se olvidan de todo lo demás, tienen todavía mucho por trabajar, ya que intentan llenar los "vacíos" con la espiritualidad.
Esto no es peligroso; solo que se puede convertir en una dependencia.

Dorina