El símbolo

 

"Un símbolo es comparable con una semilla que sembramos y que se convierte un día en un árbol inmenso. Tal como lo haría con una semilla, el Iniciado siembra cada símbolo en su cabeza y lo riega a menudo; el árbol aparece, crece …

Entonces el Iniciado se alegra, trabaja a la sombra de este árbol, recoge sus frutos, siembra sus semillas otra vez, y todo reempieza.

El mundo de los símbolos es un mundo vivo. Del mismo modo que la semilla contiene todo un árbol, un símbolo sintetiza todo un abanico de conocimientos.

Si me preguntáis: "¿pero para qué sirve un símbolo?" os contestaré "¿y para qué sirve una semilla?"

Trabajando con una decena de símbolos, tenéis en vuestra posesión la totalidad del saber. Es imposible transportar con vosotros todos los libros de la Humanidad, pero con unos cuantos símbolos en vuestra cabeza, esto se vuelve posible, ya que todos los libros están resumidos en unos cuantos símbolos.

No obstante, para descubrirlos, entender su contenido, no los podéis considerar como abstracciones, hay que vivirlos."

 

Extracto de "Pensamientos cotidianos" de O. M. Aïvanhov. Publicado con la permisión de Ediciones Prosveta.

 

Después de estas palabras magníficas, añadir algo más, sería casi fútil. Eso es porque mi contribución se limitará a unos cuantos comentarios específicos sobre los símbolos Reiki. 

Sabemos que los símbolos Reiki actúan como "códigos" o "puentes" entre nuestro consciente y las distintas partes sutiles de nuestro Ser y/o del Universo.

El dibujo en sí (o la caligrafía) no es más que una ayuda para nuestro mental. La energía no viene del dibujo, ya que no somos iniciados a un dibujo sino a una vibración.

Durante las distintas iniciaciones, la vibración de los símbolos se instala en nuestro sistema energético. Es gracias a este proceso que podemos, posteriormente, activarlos y utilizarlos.

Es evidente que haremos todo lo que podamos para dibujarlos tan correctamente como sea posible, tal como los hemos recibido durante la clase. También, si un día descubrimos gracias a una fuente realmente segura, que estamos trazando los símbolos de una manera equivocada, aportaremos enseguida las correcciones necesarias.

Y también, gracias al hecho de que sabemos que la energía del símbolo no viene del dibujo, no estaremos muy sorprendidos el día en que nos damos cuenta que casi cada escuela de Reiki utiliza su propia versión grafica, y que, a pesar de esto, los símbolos funcionan perfectamente bien. A través de nuestra práctica del Reiki, ya hemos comprendido, sentido, incluso visto, que la energía circula para todo el mundo, que hace su "trabajo" y que estamos sanándonos y evolucionando.

El único "pequeño" problema que observo hoy en día, es la vehemencia con la cuál cada uno defiende su sistema u escuela, intentando decir que lo suyo es el único "autentico" y "original".

Gracias al Reiki, estamos aprendiendo a tener un espíritu abierto (puede haber distintos caminos Reiki, y todos son válidos), la humildad (la verdad absoluta no existe, entonces yo no la tengo tampoco), aprendemos a liberarnos de miedo de la competencia (según la ley de la atracción recíproca, cada alumno atraerá a su profesor y viceversa, lo que quiere decir que solo atraeré los alumnos que me correspondan y no los de los demás) la aceptación y el no-juzgar (ya que conozco a los demás profesores de Reiki solo parcialmente y superficialmente, no voy a sacar conclusiones en cuanto a ellos y aún menos comunicar mis opiniones personales públicamente).

Todos deseamos que el Reiki sea reconocido y aceptado por un público cada vez mayor e incluso oficialmente. Pero, ¿cómo podemos pedir algo así cuando nosotros mismos, en el corazón-mismo del Reiki, no nos aceptamos los unos a los otros, no nos respetamos y nos estamos denigrando recíprocamente?

Entonces, nuestro deseo es ilógico y no debería sorprendernos si hay gente que no toman en serio el Reiki, ¿no?

Si os preguntáis a que viene todo esto, que conexión hay entre mis palabras y las de Aïvanhov, pues bien, son justamente los símbolos que más polémica provocan: "tengo más símbolos que tú", "si, pero los míos son auténticos y originales, mis amigos japoneses me lo han confirmado",  "mi Reiki es más fuerte", "sí pero yo …".

¿Os suena esto familiar? ¿Cada vez más? Si es así, es realmente una lástima!

 

Mikao Usui dijo que el Reiki es "la receta secreta para invitar a la felicidad". Estas palabras me convienen y la actitud detrás de las palabras también.

La ayuda más importante que podemos proporcionar a los demás es ayudarnos a nosotros mismos.

En la medida en más que nos libramos de nuestros esquemas negativos, nuestra energía se encontrará en un nivel vibratorio más alto. Así, los que nos rodean encontrarán ciertamente en nosotros la ayuda, el apoyo moral o energético que están buscando.

No nos volvemos mejores "demoliendo" a los demás sino creciendo uno mismo.

Es la actitud y los hechos diarios los que van a mostrar hasta qué punto una persona se ha librado de sus pautas. Y no las palabras pronunciadas o escritas en un momento dado, quizás en un momento de confusión o ignorancia.

Personalmente, no me he librado de todas las pautas que me hacen daño. Lo sé, mis alumnos lo saben y no intento hacer un secreto de esto.

Con cada nueva experiencia, estoy consciente de que estoy aprendiendo algo importante sobre mí-mismo y el mundo y esto me ayuda en mi camino. Estoy logrando vivir los Ideales del Reiki cada día un poco más y estoy creciendo tan conscientemente como me sea posible.

La intención consciente, que es el principal motor de nuestra vida, se encuentra en un nivel muy sutil. Es hacia este nivel que hay que dirigir el Reiki, que ya nos ha demostrado que puede ser una herramienta muy eficaz en el camino de desarrollo personal y espiritual.

¡ Basta con desearlo y actuar en este sentido!

 

Os deseamos un otoño acompañado de Paz y Luz interior,

 

Nita y Dorina