La Duda – ¿ amiga o enemiga?

 

Que sea en un cursillo de Reiki o en una “Charla”, casi siempre hay personas que preguntan: “¿funcionará para mí también?”

¡La Duda está allí!

Si pensamos un poco, nos damos cuenta que la Duda está presente muy a menudo en nuestras vidas y que, si a veces es saludable de dudar, la mayoría de las veces, dudar est destructible, ya que ella es la amiga nº 1 de nuestro Ego infantil que tiene como meta principal de dividir nuestro Ser (y ya lo sabemos, unidad = fuerza; división = debilidad).

Digo el Ego infantil porque el Ego de nuestro niño interior tiene miedo de muchas cosas y la duda está siempre presente a causa de este miedo; cuando las cosas no salen tal como él quería, el miedo se manifiesta en agresividad. Un poco como el niño que jugando con otros niños no consigue lo que quiere, recoge sus juguetes y se va llorando o amenazando o pataleando, o todo a la vez.

Cuando empezamos un camino espiritual (y lo empezamos tarde o temprano, ya que nuestro Ser necesita ser alimentado a todos los niveles), la Duda es la primera que se presenta.

Cuando alguien afirma: “yo no creo nada de todo le que se está diciendo aquí”, tiene por lo menos el mérito de tener une convicción. Equivocada o no, no viene a cuenta (¡ahora!).

No se lo cree y basta.

Pero, si dudamos permanentemente, nos balanceamos de un extremo al otro y como consecuencia, nuestras fuerzas se debilitan y nuestros pensamientos y sentimientos se perturban. Además, el afirmar “yo dudo que sea así” sin haber investigado, conocido o practicado el asunto en cuestión, es una manifestación de la otra amiga del Ego infantil: la Soberbia que va muy unida y se entiende de maravilla con la Ignorancia. Entre las tres, Duda, Soberbia e Ignorancia, nuestro Ser se encuentra más y más confuso, cansado y debilitado.

La solución no es fácil y cada uno la encontrará a su manera.

Por mi parte, cada vez que tengo una duda, me suelo dar 15 – 20 minutos de Reiki y “aparco” la Duda en un campo imaginario de Luz. Luego, actúo según lo que me dice la parte profunda de mí, teniendo siempre en cuenta mi modo propio de actuar: con sinceridad, sin hacer daño a los de mi entorno y con confianza en el mismo proceso de la vida.

Cuando me libero de la Duda, vivo con más tranquilidad, con la certeza de que todo saldrá bien, no importa que situación estoy viviendo, porque todo tiene su sentido y todo forma parte de mi proceso de evolución.

¿Entonces, no tenemos que dudar nunca? ¿Hemos tomado la decisión correcta en un asunto de trabajo... relación... vida social, etc.?

Dudar es humano y por eso comprensible. Sin embargo, a menudo nos olvidamos de que hay leyes que rigen todo el Universo y que hay que respetar estas leyes en todas nuestras acciones.

Cuando nuestra mente nos hace tomar decisiones sin tener en cuenta nada más que la mente, no dudamos! Estamos convencidos que las cosas serán exactamente como nos las dicta la mente. Escuchamos lo que nuestro Ego quiere escuchar y cuando las cosas no salen como nos gustaría, nos preocupamos, nos enfadamos, culpamos a los demás o a la “mala suerte”.

En estas situaciones, sí que la Duda puede jugar un papel positivo o, más bien, constructivo. Dudar un poco de nuestra capacidad mental, de “saberlo todo”, es saludable.

Sabemos que utilizamos menos del 10% de nuestra capacidad mental. Estamos en el proceso de aprendizaje de cómo desarrollar otras partes de nuestra mente para establecer una comunicación directa con nuestra sabiduría interior que, a su turno, forma parte de la Sabiduría Divina.

Mientras que este proceso sigue y nos estamos aclarando poco a poco, creo que salimos ganando si ponemos la Duda en el sitio correcto, el lugar de donde nos puede ayudar, y no al contrario.

Es sano dudar de nuestra manera de pensar, de nuestra manera de juzgar o de ver “claramente” las cosas.

Es esta Duda-amiga que nos va a ayudar a actuar correctamente, porque la utilizamos como medida de protección contra el Ego y no como aliada de este mismo.

Es esta Duda-amiga que nos va a ayudar a confiar en las Leyes Universales porque en definitivo el Universo entero se pone en marcha cuando deseamos algo correcto de todos los puntos de vista y para nuestro Supremo bienestar.

¿Hay alguien que duda todavía...?

Dorina